Mamás de la primera línea, cuidadoras y soñadoras
Las mamás de primera línea le han dado la vuelta al mundo por hacer presencia en las marchas del paro nacional. Asisten allá en nombre de sus hijos, por su futuro. Esta es su historia.
“Encontrarlas no es sencillo porque son reservadas. Tienen sus motivos: dos de ellas ya han recibido amenazas telefónicas y saben que están siendo perfiladas por lo que hacen. De todas maneras, las mamás de la primera línea se arriesgan a reunirse todas las noches para hacer lo que la sociedad espera de las madres, de una forma poco ortodoxa: cuidar y resistir.
En el punto de encuentro no hay electricidad y las ventanas muestran que la noche está a punto de caer. Aunque tuvieran los rostros descubiertos, no sería posible distinguir sus rasgos porque es escasa la luz que entra por las ventanas. Tampoco es posible distinguir a cada una de las mamás de la primera línea por la ropa, porque alguien les donó uniformes. Solo la voz, que es la segunda huella digital de los seres humanos, ayudaría a distinguir quién es quién. No vale la pena: no hemos llegado a este lugar revelar sus identidades, sino a compartir lo que hay en sus corazones”.


